ELÉcTICo

Un blog ecléctico de ELE, TICs y aprendizaje


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Enseñar, aprender y volver a enseñar

Aunque pueda parecer un lugar común, he aprendido muchas cosas de mis estudiantes a lo largo de mi carrera docente. Y me gustaría hacer aquí un pequeño homenaje a esos maestros que me han escuchado con atención durante tantos años, haciendo una recopilación de las mejores cosas que he aprendido de ellos y que me han servido para seguir enseñando a otros estudiantes. Gracias a todos

CAROLINA

Las únicas consonantes que se duplican en español son:

C   R   L  N, añadiendo cuatro vocales tenemos un nombre de mujer en español

(esto se lo debo a algún alumno francés de mis inicios docentes, de cuyo nombre, desgraciadamente, no puedo acordarme)

CAFÉ, CAMA, CALLE

¿Cuáles son las tres “ces” para aprender mejor un idioma? (aquí siempre doy la pista de que ninguna de ellas es “clase”). Pues bien, son estas tres: “Café, cama, calle” . Tengo que aclarar que esto lo aprendí de mis estudiantes tunecinos cuando estuve de lectora en ese país, donde el café (nosotros lo llamaríamos cafetería) es considerado un lugar de reunión social. A lo largo de los años de enseñanza en Madrid, otros estudiantes decidieron adaptar las tres “ces” al contexto español y quedaron así: CAÑAS, CALLE, CAMA

MANU CHAO NO ES FRANCÉS

Jamás olvidaré esto que me enseñó un grupo de franceses especialmente complicado (ejem,ejem, voy a ser políticamente correcta). Hago una pequeña introducción de cómo era el día a día con este grupo:  A veces hacía una pregunta bastante frecuente en clase: ¿Puedes cerrar la puerta” y él o ella me respondía: “No” (y no lo hacían). Entonces yo, muy contenta por poder aplicar todo eso que sabía sobre pragmática les empezaba con el rollo: “En realidad, no te estoy diciendo si puedes, te lo estoy pidiendo, y si no lo haces es de mala educación ” y ellos me contestaban: “Ya, en francés es igual”. Y yo seguía con mi sonrisa y armada de paciencia: “Vale, pero en español, no puedes decir “no” y quedarte sentado, tienes que hacerlo o decir “no”, sonreír y levantarte”. Y nuevamente su respuesta era: “Ya, en francés es igual”. Obviamente, iba yo a cerrar la puerta.

Pero eso no me desanimaba, yo seguía intentándolo, quería pasarlo bien, y un día llegué a clase y dije: “Vamos a escuchar una canción de un cantante español que se llama Manu Chao”. Y recuerdo los gritos de desacuerdo: “Manu Chao no es español, es francés” y nuevamente yo: “Ya, canta algunas canciones en francés….” y ellos “Noooooooooo” Vale, ok, vamos a confirmarlo y mañana vemos. Al otro día, confirmado: “Manu Chao es francés”. Ellos ganaron, se lo dije, y qué rabia sentía al ver sus caras de satisfacción.

Ahora, cada vez que pongo una canción de Manu Chao cuento esta anécdota y siempre hay algún francés que me dice que esos chicos no eran normales, los franceses no son tan maleducados. Y es verdad, lo he constatado a lo largo de mis años como docente, ese grupo lo recordaré como el peor grupo, pero también entre los mejores estudiantes recuerdo a muchos franceses a los que les tengo un gran cariño

LA MEJOR MANERA DE LLAMAR AL SUBJUNTIVO ES SUBJODIDO

Me encantó lo bien que estaba asimilando este alumno ruso el lenguaje coloquial-vulgar. Él no lograba usar bien el subjuntivo, le parecía imposible y un buen día llegó con esta muestra de genialidad

PRETÉRITO PERFECTO DE CORAZÓN

A veces usamos el pretérito perfecto cuando gramaticalmente sería más correcto usar el indefinido, por ejemplo cuando el lunes pregunto en clase: “¿Qué has hecho el fin de semana?”.¿Por qué? La causa sería porque en nuestra cabeza este pasado tiene relación con el presente, pero en algún curso me dijeron que más que en nuestra cabeza está en nuestro corazón y establecimos la denominación: “Pretérito Perfecto de corazón”. ¿A que es bonita?

Y una última: Una variante muy divertida  de una dinámica que uso  para conseguir silencio tras un trabajo en grupo: el profesor levanta la mano y los estudiantes tienen que ir levantando la mano  y quedarse en silencio (se consigue muy pronto el silencio sin tener que levantar la voz ni usar sonidos estridentes). Mirad a Franziska, una estudiante alemana que nos propone el “zorro silencio”

¿Qué cosas habéis aprendido de vuestros estudiantes?


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¿Facebook en la clase de ELE?

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Después de un tiempo sin pasarme mucho por aquí, la vuelta al cole comienza con buenas intenciones y una de ellas será dedicar más tiempo a este blog. Voy a comenzar con un tema al que llevo dando vueltas durante bastante tiempo. ¿Cómo uso Facebook en el aula de ELE? Llevo usándolo con mis alumnos unos tres años y todavía me surgen dudas y reparos. La primera que me surgió es: ¿Uso mi perfil personal o abro otro para mis cursos? Yo preferí abrir un perfil propio en el que publico cosas relacionadas con la lengua y la cultura españolas y creo un grupo en este perfil para cada curso que imparto. A estos grupos solo pueden pertenecer las personas matriculadas en ese curso y es un espacio interactivo en el que publico cosas específicas de ese nivel y cosas relacionadas con la clase, además de información práctica. También es un lugar en el que los estudiantes publican los trabajos que realizan. Normalmente abro un grupo de Facebook cuando los estudiantes ya se conocen y después  les propongo que elijan un nombre que identifique al grupo. Recuerdo con especial cariño este grupo en el que había muchos italianos y yo luchaba con eliminar el “allora” de su español y les explicaba que la expresión “más o menos” usada por los españoles es un poco diferente a cuando ellos la usan y el grupo se llamó así: “Allora, lo conocemos más o menos;-)” 

Pero manejar dos perfiles de Facebook es un poco molesto: no puedes abrir los dos al mismo tiempo en el mismo navegador y tienes que dedicar más tiempo. Hace unos meses lancé esta duda en Twitter y recuerdo que varios profes, entre ellos Lola Torres (@lolatorres) defendía el uso de un único perfil para todo, ya que nunca publica cosas demasiado personales en Facebook. Yo tampoco, la verdad, ni siquiera tengo fotos de mis hijos ni mías propias, pero sí que comparto muchas noticias y opiniones  de índole político y a lo mejor no me apetece que mis alumnos las vean. Es verdad que se pueden usar las listas y publicar cada cosa según la lista que quieres que la vea, pero no sé, no sé…. Hasta hoy estoy dudando. Pero lo que está claro es que Facebook es una herramienta magnífica para ampliar el aprendizaje de una lengua, para estar más cerca de  nuestros estudiantes, para facilitar la afectividad y la motivación en las aulas…

Os recomiendo la lectura de este artículo http://docentesyeducacion.blogspot.com.es/2013/01/por-que-los-educadores-debemos-estar-en.html

¿Alguien está de acuerdo con la fotografía que ilustra esta entrada? ¿Cómo usáis Facebook en vuestras clases de ELE?


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V Jornadas Difusión Madrid

Este fin de semana han tenido lugar las V Jornadas Difusión Madrid y aquí comparto algunas de las cosas que me llevo para mis clases  y/o para mi reflexión como docente.

En  las plenarias pudimos escuchar a Daniel Cassany con su ponencia titulada: Lectura en ELE, en línea y en el aula. Es verdad que para muchos de nosotros, familiarizados con la red, algunas cosas eran obviedades: la importancia del hipertexto, la interacción, la multimodalidad, pero también es cierto que siempre es un gustazo escuchar a Daniel Cassany, un ponente de lujo en estas jornadas. Una de las cosas que me llevo de su ponencia es la reflexión sobre la lectura crítica, creo que es uno de los aspectos fundamentales de la lectura en red, y es algo que debemos potenciar en nuestras clases de ELE si queremos fomentar la autonomía de los estudiantes y ayudarles a crear y a enriquecer sus entornos personales de aprendizaje. Otra cosa que me gustó de Cassany fue su sinceridad: ¿Para qué va a comprarse alguien mi último libro si todo lo que digo ya lo he dicho en conferencias, en artículos que hay en la red…? Sí, es verdad, pero la misma pregunta me hago frecuentemente con respecto a los cursos sobre TICs: ¿Por qué la gente sigue haciendo cursos sobre este tema si todo está en la red? Pues yo creo que porque necesitamos que nos den las cosas ordenadas y “masticadas”, además de que damos por hecho de que todo el mundo está en el red y esto no es así. Cassany compartió una carpeta de Dropbox con la documentación de la ponencia y algún artículo suyo sobre el tema.

La ponencia sobre la Parrilla EPG, una herramienta para la evaluación y autoevaluación del profesor de idiomas, me dejó una sensación rara, porque ya había escuchado hablar a Marta Higueras sobre ello en el último congreso ASELE, ya había hecho mi propia autoevaluación y este sábado soleado de febrero volví  a recordar mi triste conclusión: trabajo en España, ¿de qué me sirve tener unas puntuaciones bastante altas en casi todos los aspectos?  (es una pregunta retórica, claro)

La plenaria de Begoña Montmany, El aula como espacio de interacción, me hizo volver a plantearme algunos aspectos de mis clases que yo pensaba que tenía superados: Mis clases son absolutamente comunicativas (¡faltaría más!) y promuevo la interacción entre los estudiantes, pero…¿qué tipo de interacción promovemos en clase? ¿Qué tipo de preguntas planteamos los profesores a nuestros estudiantes? ¿Son realmente comunicativas las tareas que llevamos a clase? Con algunos ejemplos nos dimos cuenta de que muchas de las preguntas que hacemos a nuestros alumnos son procedimentales (¿Puedo borrar la pizarra? ¿Habéis entendido?) o convergentes (se espera una respuesta sí/no), pero las menos son divergentes (preguntas que requieren una respuesta más amplia y que ponen en marcha procesos  cognitivos más complejos). También existen tareas que mienten (me encantó está definición), y son tareas que parecen comunicativas, pero no lo son: Vimos el típico ejemplo de “Haz a tu compañero estas preguntas”, donde la respuesta natural es siempre “sí” o “no”, por lo que la comunicación es realmente escasa. Una manera de convertir esta tarea en comunicativa sería planteando en el enunciado una situación que hay que resolver, es decir, el estudiante hace preguntas para algo y luego desarrolla unas conclusiones. 

En cuanto a los talleres, creo que no hubo tanta posibilidad de elección como en años anteriores, y de los que asistí, ninguno tenía realmente el formato de taller (también puede ser que me equivocara en la elección). Entiendo un taller como un espacio de construcción de conocimiento y de interacción entre los participantes a partir de un tema y con la presencia de un guía/experto en la materia  (la interacción con los participantes  en alguno de ellos fue NULA). Por eso del único taller que me llevo algo para mis clases fue el de Vicenta González: Escribir en el aula: análisis de materiales y propuestas de mejora. En él se analizó de una manera crítica muchas de las tareas de escritura que a veces llevamos a clase (y que están en los manuales): con demasiada frecuencia pedimos a los estudiantes que escriban textos que nunca escribiríamos en la vida real para reforzar una estructura o una función comunicativa (un ejemplo era escribir halagos). Vicenta insistió en la necesidad de escribir para algo y para alguien y una propuesta fue, como no podía de ser de otra manera, la escritura en línea (hacer comentarios en un periódico, participar en un foro o en un chat, escribir una entrada en Wikipedia). Ya he hecho esto con los alumnos y siempre me quedo insatisfecha con un aspecto: ¿Cómo debe ser la evaluación de estas producciones? ¿Deben corregirse? ¿Cómo? Vicenta me dio una respuesta muy rápida (no había tiempo, y en la puerta se agolpaban los participantes que esperaban ya el siguiente turno del taller) que tampoco me convenció totalmente: no deben corregirse estas producciones y la evaluación debe basarse en si se ha cumplido la intención comunicativa y en si ha logrado o no una respuesta o un interés por parte de la comunidad en la que ha participado. No sé, no sé si mis alumnos se quedarían satisfechos de ese modo…será cuestión de probarlo. También descubrí en este taller FANFIC, una web en la que los fans de una obra literaria o de una película usan los personajes y situaciones de estas para crear otros relatos de ficción. Puede ser un buen lugar para que nuestros alumnos desarrollen historias. Queda pendiente de investigar.

Pero el gran descubrimiento de estas jornadas fue para mí Juan Vicente Piqueras. ¡Genial en la recitación de sus poemas! ¡geniales sus poemas del libro “Yo que tú. Manual de gramática y poesía”! . Una muestra de ello es este “Soneto del Sr. Pluscuamperfecto de Subjuntivo”:

Se dispone a partir y se indispone.
Lo que comienza no lo lleva a cabo.
Acaba de empezar y dice: acabo.
Nunca consigue lo que se propone.

Podría hacerlo y no le da la gana
por pereza o cansancio, no sé, ceja
cuando la cosa se complica, deja
lo que puede hacer hoy para mañana.

Y mañana dirá: si hubiera hecho
lo que quería, si hubiera querido,
si en vez de dudar tanto hubiera ido.

Pero él es el eterno insatisfecho.
Los verbos se le pudren en el pecho.
En vez de un ser es un hubiera sido.


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¿Te formas en digital y das tus clases de ELE en analógico?

http://www.pinterest.com/search/pins/?q=digital

¿Vives en digital y educas en analógico? Esta es la frase de la página del Encuentro Educared que dio pie a esta entrada. Y es que es un tema al que le vengo dando vueltas desde hace ya algún tiempo: ¿Realmente los profesores interesados en el uso de las TICs las aplicamos en clase? Creo que nos formamos en digital:vamos a congresos sobre redes sociales, herramientas 2.0, cibersociedad, etc, etc., hacemos cursos en línea y MOOCs (algunos incluso los llegamos a terminar), pero luego, muchos de nosotros,  seguimos con nuestras clases de libro de texto y poco más. Esto, por supuesto, es generalizar, pero lo que quiero decir es que no aplicamos en clase todo lo que aprendemos en nuestra formación. Las razones son muchísimas y muchas veces ajenas al propio docente: cursos demasiado cortos, falta de recursos en los centros, ausencia de apoyos institucionales (o simplemente de tus jefes o coordinadores). Y un largo etcétera (que podéis completar con vuestros comentarios)

¿Vives en digital y educas en analógico? Me hizo recordar  también una  frase de Neus Sans: “en clase penalizamos los errores que en el mundo real permitimos” (perdona, Neus, si la cita no es literal). Pues sí, en clase penalizamos el uso de los móviles, pero en nuestra vida diaria (personal y profesional) los usamos sin parar. ¿Cuántos de nosotros permitiríamos que nuestros estudiantes tuitearan en clase? Pero… ¿qué hacemos nosotros cuando vamos a un congreso?

Ahí dejo la pregunta para la reflexión: ¿te formas en digital y das tus clases de ELE en analógico?

Foto: http://www.pinterest.com/search/pins/?q=digital


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¿Gafas de realidad aumentada en la clase de ELE?

¿Os imagináis dando clase así?  Son unas gafas de Realidad Aumentada desarrolladas por unos investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid.  Permiten la interacción con los estudiantes y saber si están comprendiendo lo que estás explicando.  ¿Y eso de mirarse a los ojos? ¿Y la gesticulación tan necesaria en las clases de idiomas? No sé, yo no lo veo…

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Fuente: http://mashable.com/2013/06/28/ar-glasses-for-professors/


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Entrevista a Jordi Adell

Una reciente entrevista realizada en el congreso Edutopía
a Jordi Adell. En ella expone algunas interesantes ideas sobre el aprendizaje y las TICs:

– La pedagogía del siglo XXI es una mezcla de teorías del siglo pasado (Freinet, Piaget, Vigotsky) y de ideas y teorías nuevas (Siemens, Cornier (conectivismo)) y que tiene en cuenta el ecosistema tecnológico
– Hay que aprender a aprender y aprender a desaprender, con o sin tecnología
– La clave no está tanto en la tecnología, como en la pedagogía
– La pedagogía del siglo XXI es emergente, disruptiva