ELÉcTICo

Un blog ecléctico de ELE, TICs y aprendizaje


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V Jornadas Difusión Madrid

Este fin de semana han tenido lugar las V Jornadas Difusión Madrid y aquí comparto algunas de las cosas que me llevo para mis clases  y/o para mi reflexión como docente.

En  las plenarias pudimos escuchar a Daniel Cassany con su ponencia titulada: Lectura en ELE, en línea y en el aula. Es verdad que para muchos de nosotros, familiarizados con la red, algunas cosas eran obviedades: la importancia del hipertexto, la interacción, la multimodalidad, pero también es cierto que siempre es un gustazo escuchar a Daniel Cassany, un ponente de lujo en estas jornadas. Una de las cosas que me llevo de su ponencia es la reflexión sobre la lectura crítica, creo que es uno de los aspectos fundamentales de la lectura en red, y es algo que debemos potenciar en nuestras clases de ELE si queremos fomentar la autonomía de los estudiantes y ayudarles a crear y a enriquecer sus entornos personales de aprendizaje. Otra cosa que me gustó de Cassany fue su sinceridad: ¿Para qué va a comprarse alguien mi último libro si todo lo que digo ya lo he dicho en conferencias, en artículos que hay en la red…? Sí, es verdad, pero la misma pregunta me hago frecuentemente con respecto a los cursos sobre TICs: ¿Por qué la gente sigue haciendo cursos sobre este tema si todo está en la red? Pues yo creo que porque necesitamos que nos den las cosas ordenadas y “masticadas”, además de que damos por hecho de que todo el mundo está en el red y esto no es así. Cassany compartió una carpeta de Dropbox con la documentación de la ponencia y algún artículo suyo sobre el tema.

La ponencia sobre la Parrilla EPG, una herramienta para la evaluación y autoevaluación del profesor de idiomas, me dejó una sensación rara, porque ya había escuchado hablar a Marta Higueras sobre ello en el último congreso ASELE, ya había hecho mi propia autoevaluación y este sábado soleado de febrero volví  a recordar mi triste conclusión: trabajo en España, ¿de qué me sirve tener unas puntuaciones bastante altas en casi todos los aspectos?  (es una pregunta retórica, claro)

La plenaria de Begoña Montmany, El aula como espacio de interacción, me hizo volver a plantearme algunos aspectos de mis clases que yo pensaba que tenía superados: Mis clases son absolutamente comunicativas (¡faltaría más!) y promuevo la interacción entre los estudiantes, pero…¿qué tipo de interacción promovemos en clase? ¿Qué tipo de preguntas planteamos los profesores a nuestros estudiantes? ¿Son realmente comunicativas las tareas que llevamos a clase? Con algunos ejemplos nos dimos cuenta de que muchas de las preguntas que hacemos a nuestros alumnos son procedimentales (¿Puedo borrar la pizarra? ¿Habéis entendido?) o convergentes (se espera una respuesta sí/no), pero las menos son divergentes (preguntas que requieren una respuesta más amplia y que ponen en marcha procesos  cognitivos más complejos). También existen tareas que mienten (me encantó está definición), y son tareas que parecen comunicativas, pero no lo son: Vimos el típico ejemplo de “Haz a tu compañero estas preguntas”, donde la respuesta natural es siempre “sí” o “no”, por lo que la comunicación es realmente escasa. Una manera de convertir esta tarea en comunicativa sería planteando en el enunciado una situación que hay que resolver, es decir, el estudiante hace preguntas para algo y luego desarrolla unas conclusiones. 

En cuanto a los talleres, creo que no hubo tanta posibilidad de elección como en años anteriores, y de los que asistí, ninguno tenía realmente el formato de taller (también puede ser que me equivocara en la elección). Entiendo un taller como un espacio de construcción de conocimiento y de interacción entre los participantes a partir de un tema y con la presencia de un guía/experto en la materia  (la interacción con los participantes  en alguno de ellos fue NULA). Por eso del único taller que me llevo algo para mis clases fue el de Vicenta González: Escribir en el aula: análisis de materiales y propuestas de mejora. En él se analizó de una manera crítica muchas de las tareas de escritura que a veces llevamos a clase (y que están en los manuales): con demasiada frecuencia pedimos a los estudiantes que escriban textos que nunca escribiríamos en la vida real para reforzar una estructura o una función comunicativa (un ejemplo era escribir halagos). Vicenta insistió en la necesidad de escribir para algo y para alguien y una propuesta fue, como no podía de ser de otra manera, la escritura en línea (hacer comentarios en un periódico, participar en un foro o en un chat, escribir una entrada en Wikipedia). Ya he hecho esto con los alumnos y siempre me quedo insatisfecha con un aspecto: ¿Cómo debe ser la evaluación de estas producciones? ¿Deben corregirse? ¿Cómo? Vicenta me dio una respuesta muy rápida (no había tiempo, y en la puerta se agolpaban los participantes que esperaban ya el siguiente turno del taller) que tampoco me convenció totalmente: no deben corregirse estas producciones y la evaluación debe basarse en si se ha cumplido la intención comunicativa y en si ha logrado o no una respuesta o un interés por parte de la comunidad en la que ha participado. No sé, no sé si mis alumnos se quedarían satisfechos de ese modo…será cuestión de probarlo. También descubrí en este taller FANFIC, una web en la que los fans de una obra literaria o de una película usan los personajes y situaciones de estas para crear otros relatos de ficción. Puede ser un buen lugar para que nuestros alumnos desarrollen historias. Queda pendiente de investigar.

Pero el gran descubrimiento de estas jornadas fue para mí Juan Vicente Piqueras. ¡Genial en la recitación de sus poemas! ¡geniales sus poemas del libro “Yo que tú. Manual de gramática y poesía”! . Una muestra de ello es este “Soneto del Sr. Pluscuamperfecto de Subjuntivo”:

Se dispone a partir y se indispone.
Lo que comienza no lo lleva a cabo.
Acaba de empezar y dice: acabo.
Nunca consigue lo que se propone.

Podría hacerlo y no le da la gana
por pereza o cansancio, no sé, ceja
cuando la cosa se complica, deja
lo que puede hacer hoy para mañana.

Y mañana dirá: si hubiera hecho
lo que quería, si hubiera querido,
si en vez de dudar tanto hubiera ido.

Pero él es el eterno insatisfecho.
Los verbos se le pudren en el pecho.
En vez de un ser es un hubiera sido.


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¿Te formas en digital y das tus clases de ELE en analógico?

http://www.pinterest.com/search/pins/?q=digital

¿Vives en digital y educas en analógico? Esta es la frase de la página del Encuentro Educared que dio pie a esta entrada. Y es que es un tema al que le vengo dando vueltas desde hace ya algún tiempo: ¿Realmente los profesores interesados en el uso de las TICs las aplicamos en clase? Creo que nos formamos en digital:vamos a congresos sobre redes sociales, herramientas 2.0, cibersociedad, etc, etc., hacemos cursos en línea y MOOCs (algunos incluso los llegamos a terminar), pero luego, muchos de nosotros,  seguimos con nuestras clases de libro de texto y poco más. Esto, por supuesto, es generalizar, pero lo que quiero decir es que no aplicamos en clase todo lo que aprendemos en nuestra formación. Las razones son muchísimas y muchas veces ajenas al propio docente: cursos demasiado cortos, falta de recursos en los centros, ausencia de apoyos institucionales (o simplemente de tus jefes o coordinadores). Y un largo etcétera (que podéis completar con vuestros comentarios)

¿Vives en digital y educas en analógico? Me hizo recordar  también una  frase de Neus Sans: “en clase penalizamos los errores que en el mundo real permitimos” (perdona, Neus, si la cita no es literal). Pues sí, en clase penalizamos el uso de los móviles, pero en nuestra vida diaria (personal y profesional) los usamos sin parar. ¿Cuántos de nosotros permitiríamos que nuestros estudiantes tuitearan en clase? Pero… ¿qué hacemos nosotros cuando vamos a un congreso?

Ahí dejo la pregunta para la reflexión: ¿te formas en digital y das tus clases de ELE en analógico?

Foto: http://www.pinterest.com/search/pins/?q=digital